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Inmersion en el pecio del Reggio Messina, Costa Brava, Buceo Submares.
Fecha:   30/12/2006
 
Al sur de la punta del Castell, en las inmediaciones de La Foradada, yace el Reggio sobre un fondo de arena situado entre 32 y 35 metros de profundidad. El Regpio Messina era un transbordador de unos 122 metros de eslora, 17 de manga y más de 6 de calado. Inicialmente este barco estaba dedicado al transporte de trenes y pasajeros. Nivel Medio.

Una empresa catalana compró el Reggio cuando le llegó el momento del retiro, con La intención de convertirlo en una lujosa sala de fiestas que se inauguraría en los Juegos Olímpicos de 1992. Con este propósito, se iniciaron los trabajos de desguace de la zona de cubierta donde transportaban los trenes e igualmente se extrajeron los motores. Sin embargo, las múltiples aberturas al exterior que esos trabajos provocaron, dejaron al barco indefenso y las fuertes Lluvias que cayeron por entonces provocaron el hundimiento del buque en el mismo muelle.

Así, los graves desperfectos sufridos descartaron definitivamente la idea inicial (convertirlo en una sala de fiestas-restaurante) y, mientras aguardaba en [as aguas deL puerto de Barcelona, se decidió un nuevo destino para el buque: reflotarlo para ser transportado a un punto de la Costa Brava, y hundirlo nuevamente con el fin de que se convirtiera en un pecio accesible a Los submarinistas.
La zona de hundimiento elegida fue la costa del Montgrí, a unas 2 millas al norte del puerto de L’Estartit, próxima a La Foradada del Cap Castell. La elección no era casual,lo que se pretendía era desviar una parte de la presión de submarinistas que sufren las Illes Medes ofreciéndoles otro punto de interés.
No obstante, después del hundimiento definitivo del Reggio se comprobó que nuevamente la fortuna le había vuelto la espalda, descendió sobre el fondo en mala posición y los fuertes temporales de Levante lo desplazaron y se rompió en tres grandes fragmentos. El resultado fue que los trabajos de acondicionamiento de la embarcación (para hacerla fácilmente visitable por los buceadores la zona de la cubierta) fueron hasta tal punto destruidos por la fuerza del mar que durante una temporada se recomendó a los submarinistas no visitarlo.
El fragmento del medio (de entre 20 y 30 m de longitud) está muy deteriorado; presenta la parte superior arrancada, completamente desplazada hacia babor y descansando ahora en el fondo. Con poca visibilidad la exploración de esta porción del barco puede resultar completamente caótica, ya que da la sensación de que se está atravesando un conjunto desordenado de chatarras subacuáticas. En la zona de las cubiertas, en un recodo entre las planchas, hay numerosas langostas que han escogido al Reggio como hogar. Además de una preparación adecuada, para completar el reconocimiento de este pecio son necesarias varias visitas.
Al igual que en el caso anterior, la proa está bastante deteriorada y muy escorada; se prolonga durante más de 20 m de longitud. Una importante capa de sedimentos, que puede superar los 10 cm de grosor cubre la mayor parte de las estructuras. Por eso, en ocasiones, no se sabe si todavía se está nadando sobre el Reggio o ya sobre el lecho de arena.
La cubierta principal, donde aún quedan indicios de las antiguas vías de tren, se encuentra a una profundidad de unos 28 m. Por encima de la cubierta, se alza el palo de popa hasta unos 16 o 17 m de la superficie.
Pocos meses después del hundimiento, el Reggio empezó a cubrirse de algas e invertebrados, aunque el poblamiento ha sido algo lento: alrededor del buque pueden observarse castañuelas y sargos; en cambio, sobre las cubiertas hay estrellas, erizos, algún pulpo y las langostas antes mencionadas. Por otra parte, los fondos que rodean a Reggio, a excepción de los que continúan por la parte de popa hasta la pared rocosa de a punta del Castell, están constituidos sobre todo por una extensión bastante monótona de arena.
Itinerario
Existen dos opciones al iniciar la inmersión: la primera consiste en descender por la pared de la costa y luego dirigirse gradualmente hasta la popa del barco; la segunda, en cambio, estriba en descender por el cabo que une la boya al buque (en ocasiones hay más de uno). La primera alternativa es útil en aquellos días en que las aguas presentan una mejor visibilidad. Entre otras ventajas, este recorrido permite que la primera visión que se obtiene del buque resulte mucho más espectacular, con la popa alzándose imponente sobre el fondo. Esta elección, además, muestra el camino de regreso que se emplea al final, pues siempre resulta mucho más agradable realizar la descompresión explorando la fauna que cubre los recovecos de la pared.
La segunda opción (descenso por el cabo de la boya) puede presentar el inconveniente de que ésta no esté fijada al punto que se había previsto, con lo cual puede complicarse un poco el desarrollo de la inmersión planificada.
Las dimensiones de este pecio no permiten explorarlo en una única visita, a no ser que se cuente con una gran reserva de aire y se esté dispuesto a realizar una larga descompresión; así, deberá explorarse en sucesivas inmersiones.
En todos los casos, es preferible empezar el paseo en la parte más baja del itinerario submarino, en este caso la zona del fondo sobre la que se apoya el costado de babor del Reggio.
Poco a poco La vida ha ido recubriendo Los rincones de este enorme pecio, que ofrece un sinnúmero de refugios a las diferentes especies.
(cotas cercanas a Los 33 0 34 m). Con el foco exploraremos justo en el límite entre el casco y la arena, pero como la profundidad alcanza unos 33 m es mejor no entretenerse demasiado e ir subiendo.
Asomarse al interior.
Se asciende por el costado del buque y, a continuación, es posible asomarse a alguna de las zonas interiores; esto resulta muy sencillo por la gran cantidad de aberturas que aparecen. De todos modos, únicamente hay que adentrarse en esta zona si se está técnicamente preparado para ello, pues el sedimento se levanta con facilidad y el riesgo de desorientación es grande; en cualquier otro caso, no se deben visitar las bodegas. Por último se recorre la cubierta y poco a poco se inicia el regreso hacia el punto de ascenso, bien sea la pared de la costa o el extremo inferior de la boya.
En los días de aguas claras, al descender sobre la parte central del Reggio se observa el impresionante espectáculo de una buena parte de su silueta recortada sobre el fondo, pero nunca puede verse por completo.
Puntos importantes.
Aunque el Reggio Messino es un pecio al que en un primer momento se le quitaron todas las estructuras que podían representar algún peligro para los buceadores su estado actual es muy diferente al inicial y debe visitarse con sumo cuidado para evitar los enganches.
Como las inmersiones siempre se realizan fuera de la curva de seguridad, hay que controlar bien el tiempo para evitar largas descompresiones; es imprescindible una correcta planificación previa y ajustarse a ella en todo momento.
 
© 2006 Submares